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Siempre fuimos unos soñadores, de eso no cabe ninguna duda. Aún recuerdo sonriente cuando armados con baldes y trapos nos hicimos a la vía pública para lavar autos y costearnos nuestro viaje a Sudáfrica, cuando asegurábamos humildemente que con pocos pesos podíamos construir un barracón militar con cuchetas y veranear todos juntos en La Paloma o finalmente cuando en un gesto magnánimo intentamos llevar a woodstock a Acople y su tema “Mujer de la niebla”. En definitiva, lo único que logramos realizar de forma coordinada y exitosa, fue recorrer los 40 kilómetros que separaban Malvín de Keops.

Pero en fin, vayamos a lo nuestroooooo -al decir del célebre Mono Mario- y repasemos cómo fue el parto -de nalgas ovbiamente- del Club Social y Deportivo Orca. Como vuestro narrador, para ilustrar este hito debo escudriñar en mis baldíos recuerdos, escarbar en mi estropeada memoria y retrotraerme al mes de Agosto de 1982. Allí situados, en una fría noche de invierno -o más probablemente en una siesta cortita- fue concebido uno de los seres más excepcionales que la genética nos ha regalado: Serafín Montero. Con el correr de los años dicho especimen fue mutando y al igual que Gollum en “El Señor de los Anillos” -y muchísima ibirinha de por medio- se convirtió simplemente en: El Maja.

El mes de Enero de 2005 encontró al Célebre Maja y su ácido desoxi ribonucleico (ADN BRUNO, ADN!!) convertido en Chanceller, en las arenas de Punta del Diablo. Allí se encontraba junto al grupo de primates que acompañaron su involución desde la adolescencia, disfrutando de los pocos rayos de sol que quedaban cuando sus humanidades despertaban de las maratónicas noches en Bitácora.

Disfrutando del ocio, la playa, el sol, el ocio y el tiempo ocioso, los días fueron pasando. El día 7 de enero, sin reyes magos mediante, la horda escuchó una noticia conmovedora: el parador "Bitacora" organizaba un campeonato de fútbol en la playa de "la Viuda". Fue ahí, que impulsado por la sed de competencia, el Maja promocionó la idea de participar. Pero la inscripción era temprano a la mañana lo que impidió que nuestro humilde guerrero cumpliera su proposito. Por suerte para el destino hubo un madrugador y fue asi que el glorioso negro Coco se se arrastró hasta el parador y balbuceó que nos presentábamos. Al momento de decidir el nombre, nadie dudó... "La Orca". ¿Por qué Orca? deben estarse preguntando aquellos lectores más o menos estimulados mentalmente; una ínfima minoría de ustedes, claro está.

Esta es la parte más curiosa de la historia, a entender de quien escribe, y se las paso a contar... Para esa fecha, un personaje de aquel grupo de muchachos, el viejo y querido Liber recibió debajo del árbol navideño un regalo de su hermana, o de santa para los creyentes. A pesar de que el mencionado orqueano tenía en ese momento 21 años de edad el regalo era una ballena inflable, tipo "orca", con las que los niños normales "chapotean" entre los 5 y 10 años.

Esa ballena viajó a Punta del Diablo. Ahora, armemos el puzzle: un cetáceo inflable, una horda de primates con un coeficiente similar al de buba, olas y hermosas mujeres bronceadas en la playa. El resultado: la gente conoció al grupo como "los …….. de la orca" -los adjetivos calificativos fueron muy variados-. En este entorno tan particular fue que la gloriosa institución tomo nombre.

Terminaron las vacaciones, y de vuelta en la capital los muchachos retomaron sus "labores" o se dedicaron a jugar fútbol playero en la famosa "praia do pantaia". -En estos picados praieros recuerdo a personajes como el huevo, el bebe, y otros inadaptados que no vienen al caso-. Todos volvieron a las rutinas del verano, menos uno que puso todo su empeño y se decidió a llevar a cabo una idea que hace varios años se venía postergando: Tener un equipo de fútbol social. Intentos fracasados como "Musgo F.C", o "El Yeti", hacían pensar que la gesta iba sucumbir una vez más. Pero la idea siguió firme y se mantuvo: armar un equipo de fútbol, donde la banda pueda jugar junta, en cancha de 11, más allá de cualquier tipo de limitación mental, física o psicomotriz.
Este empeñoso, este obrero de la Orca, no fue otro que el primer presidente Serafín Marcos Montero, alias "Maja", que retirado de las canchas años antes por lesión en su rodilla insistió lo suficiente como para que El Club Social y Deportivo Orca no quede en un equipo de verano. Vaya nuestro cálido saludo y homenaje a este ilustre referente de todos nosotros.

El resto de la historia ya la conocen, porque si la están leyendo, significa que de una forma u otra nos han ayudado a escribirla…

CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO ORCA
Fundado el 7 de Enero de 2005

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Por: Héctor Leis (Lic en comunicación y palabrería)